En los finales de 2015, Maribel* lllamaba a Inquilinxs Unidxs por Justicia cada semana. La temperatura en su apartamento, ubicado el sótano de su edificio, estaba tan mal regulada que sus niñas chiquitas tenían que llevar sus abrigos a la cama cada noche. Maribel tenía dificultad de dormir en la noche porque querría asegurar que las cucarachas no corrieran encima de sus niñas mientras dormían. De allí, el techo del cuarto se cayó. Cada vez que algo pasó Maribel llamaba a la compañía de manejo, y siempre decían que ya llegaban para resolver el problema, pero nunca llegaron.

El término ‘Terrateniente de la ciudad’ se aplica a propietarios como este, que manejan sus propiedades con el menor inversión posible, pasando por alto a los problemas hasta las plagas de animales están fuera de control y el edificio se cae en el abandono. Pero la frase terrateniente de la ciudad significa algo más que una “manzana podrida en el barril de propietarios.” En realidad es un modelo de negocio, uno que es excesivamente rentable, utilizado por todo el país y ampliamente legal por falta de reglamentos que les esfuerzan a los propietarios cumplir con las leyes de vivienda actuales.

Aún entre propietarios concienzudos, vivienda alquilada se ha convertido en un negocio muy rentable en la década pasada. Los márgenes de beneficio en la industria han subido en todo el país debido al colapso del mercado de la vivienda en 2008, lo que empujó a millones de familias de casas propias a viviendas de alquiler (The Rise of the Renter nation). Esta demanda ha permitido a los propietarios subir la renta y hacer triplicar a sus márgenes de ganacia entre 2005 y 2015 (SNL Financial, MPF research). El Terrateniente de la ciudad, sin embargo, tiene márgenes de beneficio aún más altos.

Para llegar a este lucro, el Terrateniente de la ciudad usa algunas técnicas comunes: rentar a poblaciones vulnerables, poner en práctica un sistema confuso de recibir pedidos de reparaciones, y fomentar una cultura de miedo entre los inquilinos.  

Muchos propietarios requieren un chequeo del pasado para realizar un seguimiento del historial de alquiler, penal y el crédito de lxs inquilinxs. El Terrateniente de la ciudad los usa para poner en blanco a los inquilinxs vulnerables. Se puede negar a un inquilinxs un lugar de rentar si no tiene un número de seguro social o si tiene un pasado criminal, una baja puntuación de crédito, o si tiene una retención ilícita (el formulario entregado a la corte para empezar el proceso de desalojar a un inquilinx, que aparece en el record del inquilinxs sin importar el resultado de la corte.) Adicionalmente, muchos dueños requieren una prueba de ingresos, generalmente tres veces la renta requerida, pero la mitad de todos los inquilinxs del país paga mas de 30% de su ingreso en la renta. A medida que más y más propietarios niegan a alquilar a ellos, lxs inquilinxs tienen cada vez menos opciones. El Terrateniente de la ciudad sabe que puede explotar esta situación, obligando a los inquilinxs aceptar condiciones pobres por un precio elevado.

Maribel es madre soltera de dos. En ese tiempo, trabajaba por una agencia temporaria. Su ingreso era dificil de probar porque a veces tenía trabajo y a veces no. Además Maribel no tiene documentos, así que su historial de alquiler, penal y el crédito es difícil de rastrear. Uno de los pocos lugares que le alquilaría a ella fue el Terrateniente de la ciudad que puso a ella y a su familia en un edificio frío, desmoronándose, con plagas de cucarachas.

Oficialmente, se requiere que los propietarios completan las reparaciones necesarias de los edificios, pero el Terrateniente de la ciudad fácilmente evita la ley con hacer que sea casi imposible que el inquilinx las pide. Maribel sabía por experiencia que si ella llamaba para reportar los problemas al único hispanohablante de la oficina del compañía de manejo, el mensaje estaría simplemente perdido. La compañía solamente permite que unos pocos trabajadores entran los pedidos en su sistema electrónico. Porque solamente pocos trabajadores pueden entrar los pedidos, los otros escriben quejas en notas adhesivas. De alguna manera, la mayoría de las notas adhesivas no llegan a entrar en el sistema. Después de tres o cuatro intentos, la mayoría de los inquilinxs aprenden no molestarse. Hemos hablado con cienes de inquilinxs que han tenido esta experiencia.  

Como una pareja abusiva, la última cosa que tiene que hacer el Terrateniente de la ciudad es aislar a los inquilinxs de cualquiera que puede ayudarlos. Amenazan a los inquilinxs con el desalojo o inclusive a deportación si reportan problemas a la ciudad; no son amenazas vacías. El Terrateniente de la ciudad aísla los inquilinxs uno al otro con terminar contratos de arrendamiento al azar.

Muchos de los vecinos de Maribel han sufrido terminaciones inexplicables de sus contratos o la venganza más abierta:

Dolores, de otro edificio, fue avisado que su contrato iba a ser terminado a causa de quejas de buya que frecuentemente trajo la policía a su edificio. Dolores tiene 52 años, trabaja de 6pm hasta 2am casi cada noche, y ni siquiera posee un equipo de música. Cuando Dolores llamó al precinto local de policía para más información acerca de la quejas, no tenían nada en su record. Dolores cree que intentaron terminar su contrato porque había reportado un robo en su edificio hace pocos días.

Cuando empezó a trabajar con nosotros, Dawn tenía miedo de llamar a la ciudad. Su vecino había llamado a la ciudad acerca de reparaciones porque el propietario nunca le hizo caso. El vecino tenía mucho éxito con este intento, pero pocos meses después, el dueño negó a renovar su contrato.

Otra vecina, Danielle, llamó a la ciudad para reportar anónimamente que su propietario no había actualizado la licencia puesta en su edificio. Cuando vió al dueño más tarde en la semana, le dijo que no apreció su decisión de reportar los problemas a la ciudad. Él negó firmar su contrato por el año, insistiendo en un contrato de mes a mes.

La venganza crea muchas unidades vacantes, pero el Terrateniente de la ciudad las llena porque renta a las comunidades que más necesitan donde vivir — es un modelo autónomo.  

Un Terrateniente de la ciudad no funciona en un vacío. Regulaciones de la ciudad, el estado y del gobierno federal legislan los términos y condiciones de la vivienda de alquiler. Estas regulaciones claramente tienen faltas, porque el modelo de negocio de un Terrateniente de la ciudad tan fácilmente los explota. No es un problema sin soluciones; hay pasos que podrían tomar nuestras ciudades, gobiernos estatales y el gobierno federal para cambiar la situación.

Sin regulación, el mercado capitalista incentiva al Terrateniente de la ciudad explotar, abusar de y descuidar a los inquilinxs. Si los inquilinxs sobrepasan su miedo y toman pasos para mejorar su vivienda, y si de verdad ganan acuerdos financieros, es nada más que un gasto de negocio para el Terrateniente de la ciudad. Nuestra ciudad ha permitido que sigue la especulación de la miseria por falta de regulación del mercado y falta de hacer cumplir al propio código de vivienda. El sistema entera permite que el Terrateniente de la ciudad gana beneficios enormes con un modelo que roba dinero específicamente de gente pobre. Sus prácticas de negocio, aunque reprensibles, siguen siendo legal en práctica.

El primer paso en encontrar una solución es darse cuenta que la vivienda de alquiler sin subsidio, de propiedad privada es extraer dinero de los muchos a beneficiar a unos pocos. Necesitamos construir alternativas al modelo de vivienda de alquiler con valor para parar los riesgos que acompañan una renta subiendo y para proteger las familias del Terrateniente de la ciudad.
*Todos los nombres de los inquilinxs han sido cambiados para proteger a sus identidades.