¿Quiénes son sus vecinos? Tal vez son una pareja mayor que tiene niños ya crecidos, un jardín bien cuidado, y siempre son amables cuando los ven en la calle. Tal vez son una familia joven que siempre termina sus fogatas en una hora razonable, y de vez en cuando limpian la nieve de su acera y parece que viven una vida de pura prisa. Tal vez hay una casa silenciosa, y apenas sabe usted quienes son.

Tal vez, podría ser al lado de su casa o en su camino por la mañana, hay un edificio de piedra arenisca de color parde grande que se está derrumbando. Se permite que la hierba crezca seis o siete pulgadas antes de que se la corta muy cortadita. La barandilla de hierro forjado está oxidado, vacilante, separado del concreto. Y siempre hay niños corriendo por la cuadra. Los que viven en estos edificios, que pueda parecer, son bastante sucios.

El problema se discutió en una reunión de vecinos. Se acuerda: inquilinos se mueven con demasiada frecuencia, no hay manera de llegar a ellxs, no tienen ninguna participación en la comunidad. Es casi una idea de último momento para preguntar: ¿Dónde está el dueño? ¿Por qué la Ciudad permite esto?

¿Quiénes son sus vecinos?

La realidad de un inquilino en uno de estos grandes edificios puede ser diferente de lo que uno imagina. El desalojo es una respuesta común a una solicitud de reparación. Incluso si un inquilino gana su caso, el proceso viene con una “retención ilícita”, un récord para los propietarios que se instalan permanentemente al historial de alquiler del inquilino. Los inquilinos aprenden a permanecer en silencio, sin importar la cantidad de los problemas en el apartamento o qué tan alto se eleva la renta.

En el último año, Inquilinxs Unidxs ha visto el abandono total. Uno de los edificios tenía una puerta rota que dejaba cualquier persona que conocía el secreto (tirar con fuerza) entrar en el edificio. Juntos, dos hombres fueron despojados de más de $2,000 en los pasillos de su edificio. El sistema de calefacción en ese edificio era tan inadecuada, y las ventanas tan viejas que las temperaturas en los apartamentos cayeron normalmente inferior a sesenta grados; los niños llevaban sus chamarras a la cama.

La realidad para los propietarios es muy diferente. Pueden vivir en casas frente al lago, en exceso confort para sus familias y tienen abiertas líneas de comunicación hacia los reguladores y legisladores. Debido a la enormes faltas en leyes de inspección de vivienda de la ciudad, la mayoría de estos edificios abandonados están programados como “Tier 1”, el índice más alto que la ciudad da propiedades de alquiler. Si se emite una orden de trabajo al propietario de un edificio con más de tres unidades, la aplicación puede ascender a poco más que el sistema de honor.

El sistema se justifica: dicen que el mercado no regulado es la manera más eficaz de distribuir los recursos, a continuación, si el mercado exige un aumento del 40 por ciento en alquiler, entonces el sufrimiento es bueno. La realidad es que los pobres creen este mito pero sus historias demuestran la verdad. Esta devoción servil a un concepto abstracto exige que las necesidades espirituales como el hogar y la seguridad sean reducidas a un precio. Exige que los más pobres sacrifiquen sus cuerpos (en la forma de trabajo) y su dignidad (en la forma de vida de subsistencia) al mercado y sus fuerzas poderosas.

Esto no es moral ni es justo. Ni siquiera es legal. Los propietarios, los reguladores y los legisladores tienen que ser responsables – para hacer cumplir las leyes que ya están en los libros y para cerrar las lagunas que permiten que esta injusticia continua. La realidad de la situación tiene que estar pintado.

Cada semana Inquilinxs Unidxs va a publicar imágenes e historias para ilustrar el costo humano de este sistema para que el público comprende mejor la vida de nuestrxs vecinxs. Por favor, imagínese nuestra lucha. No nos moveran.