Obie&kidsMis tres hijos no han conocido otra dirección que 2611 Pleasant Ave. Tengo 23 años viviendo aquí en el mismo edificio.

Yo sé que el edificio no es mío, pero yo he vivido aquí. Hace años, habían muchos asaltos y muchas personas rechazaron vivir en el vecindario. Yo fui asaltado dos veces, pero ahora es tranquilo. Nuestros vecinos son buena onda.

El area es bonita. Hay muchas personas que conocemos cerca. Que saben que somos gente de paz.

Participamos en el jardín comunitario de Whittier. Mi hijo, Alexis, tiene 16 años y cuida allí. Nosotros le ayudamos.

Para mí, irme de aquí sería difícil.

Cuando la compañía que compró nuestro edificio nos mandó una carta que decía que teníamos no más un mes para salir de nuestro hogar, enfrenté la decisión más difícil que había encontrado en toda la vida.

Me preocupaba, sobre todo, el cambio de la escuela de mis hijos.

También temía pagar más renta que lo que estábamos pagando. Es más, costaría $4,000 para mudarnos: la renta, el depósito, el cambio de servicios, y la mudanza.

Temía tener que mudarnos lejos, y perder mi trabajo, porque no manejo. Después de seis años trabajando en el mismo lugar, seria un proceso difícil e incierto cambiar a otro.

Y un lugar que no conozco. Aquí el vecindario es tranquilo. Está cerca de todo. Las tiendas latinas, y los restaurantes donde se puede ir a comer con la familia.

Yo no he rentado en ninguna otra parte menos aquí.

Es por eso que decidimos luchar con nuestros vecinos en contra de los desalojos. Fue una lucha bien difícil y estresante, porque la compañía llevo a varias familias a la corte, pero no nos dimos por vencidos. Tuvimos el apoyo de muchos vecinos de vecindario.

Al final de cuentas, todo salió bien. Todas nuestras familias tenemos derecho, otra vez, a nuestros apartamentos.

Mis hijos no tienen que memorizar nueva dirección, ni enfrentar gran cambio este año. Estoy contento de haber luchado, y agradecido a nuestros compañeros de Inquilinxs Unidxs por Justicia.