Uno no sabe el poder cuando la gente se une

Una Conversación con Javier Hernández de la Cooperativa Cielo Sin Límites

Javier se para frente al maíz que crece en un huerto de la Cooperativa. Foto tomado por César Atienzo.

“Ligamos dónde se fallan las leyes y se faltan las reglas.” - Respirar: Una carta a mis hijos de Dr. Imani Perry


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Mi comida favorita es el mole porque es parte de mi niñez de donde yo soy, el mole rojo. Es una costumbre que teníamos cuando yo estaba pequeño, con varia familia.*

Yo llegué a Minneapolis en el 2016, pero mi esposa Laura llegó primero. La 3112** fue el primer edificio en que vivíamos. Y allí yo conocí a un vecino que me mencionó que había muchas cosas que no estaban bien en los departamentos. Cuando empecé a mirar las cosas, el problema número 1 era que la compañía no nos quería arreglar cosas como en el tiempo de frío. La ventana estaba quebrada, el baño se tapaba mucho, y la compañía no puso trampas para ratones. Y el otro problema más grande era que las puertas del edificio no eran seguras y a veces entraba gente que no vivían en el edificio.

Ocho meses o un año después de llegar, yo fui invitado por un vecino para venir a las reuniones de Inquilinxs Unidxs Por Justicia. También, Inquilinxs pasó tocando y decía “queríamos que entre la lista de personas que quieran luchar.” Nos trajeron a la mano y nos dijeron “vamos a hacer esto.” 

A un principio yo no quería y mi esposa tampoco. Dije yo, “¿Cómo estas personas quieren ayudarnos? ¿Por qué?” Se me hacía algo raro.

Pero bello de mi esposa, dijimos, “vamos a ver de qué se trata,” y el vecino que también estaba allí en este tiempo también vino. Estábamos buscando algo estable, un lugar dónde nuestros hijos estén bien, seguros. También estábamos buscando un pago de renta justo. Y fue así que tuvimos esta primera reunión aquí. 

Todavía, yo decía, “¿será que les está pagando? ¿Hay algo que por medio?” Era temeroso yo, pero aprendí que realmente este es no sólo un problema de uno sino que esto ha sido un problema general aquí. Empezamos a recibir dinero porque tuvimos una demanda que le ganamos a la persona que era dueño de los apartamentos. Fue una demanda por él porque no estaba haciendo reparaciones. 

Seguí yendo a las juntas y haciendo marchas, y después de algunos años, se ganaron los departamentos. Una tarde venía llegando del trabajo y me llamó Vanessa y me dijo, “Javi, el dueño se dio a vender los departamentos. ¡Los ganamos!” 

La semana de la victoria, creo que hubo un convivio, carne asada, y Roberto dijo “voy a aprender la parrilla para que vengan todos y festejemos aquí.” Todos estaban contentos, alegres. 

Uno no sabe el poder cuando la gente se une. A veces uno dice lo imposible pero hay que creerlo de que puede pasar esto si la gente se une y apoya. A veces uno no está en la manera de decir “bueno lo voy a ayudar si no es mi familia,” pero yo creo que todo eso ha cambiado en mi mente. Tenemos que ayudarnos porque somos comunidad.


*Este artículo es parte de una serie de entrevistas con miembres de la Cooperativa Cielo Sin Límites. Maria Bertrand entrevistó a Javier Hernández y transcribió la conversación. Todo este artículo está en las palabras de Javier. Maria y Javier lo editaron. Lea más entrevistas con miembres de la Cooperativa aquí.

** 3112 es uno de los edificios de la Cooperativa, que previamente se nombró “El Cinco de Corcoran”

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